Entre humor, cercanía y esfuerzo, la amistad recién comienza en los cursos de español para haitianos.

By 13 Agosto, 2018General

17 jóvenes se sumaron al proyecto ZANMI este segundo semestre que enseña español a 200 haitianos.

Por Carmen Sepúlveda

A las 6 y media del sábado en el Colegio Alberto Hurtado de Estación Central empezó una de las experiencias más desafiantes que puede vivir un estudiante: enseñar español a los migrantes de Haití. ¿Qué se gana? ¿Qué es lo más difícil?

Los voluntarios del segundo semestre del 2018 suman 17, son estudiantes que vienen de distintas carreras de la Universidad Alberto Hurtado y de la Pontificia Universidad Católica. Hay ansiedad, nervios, expectativas porque para la mayoría es la primera vez que participan de un proyecto así, y es primera vez también que enseñan su lengua a una persona que no habla nada del idioma.

Para María Elena Tobar, académica del ramo teológico que imparte el CUI “Experiencia Ignaciana: Español y cultura chilena para migrantes”, la partida realizada el jueves y sábado, “fueron jornadas muy intensas, pues el desconocimiento de los idiomas, en principio complejiza la comunicación y genera nerviosismo tanto a las/os estudiantes haitianas/os como a las/os profesoras/es de español. Pero las motivaciones y las convicciones por estar ahí son más fuertes, y el humor, la cercanía y el esfuerzo, hacen que la comunicación se genere con liviandad y el vínculo comienza. La amistad comienza”, comenta.

Mientras continúa la inscripción de voluntarios, es importante saber  ¿Qué se necesita para empezar? “Respeto y comunicación”, dice Anita trabajadora del colegio San Alberto.

Siriquid Monsalve tiene 22 años estudia psicología en la UAH, ha hecho voluntarios en su comuna, fue hasta a Chaitén a recoger cenizas, pero nunca había enseñado español a nadie, pero reconoce que está abierta a todo lo que pueda pasar: “Espero que sea una buen capítulo de mi vida como estudiante, si me gusta espero seguir”, comenta. Meilink Sepúlveda tiene 23 años estudia literatura y  lingüística inglesa en la Pontificia Universidad Católica, se sumó a este proyecto porque siente que tiene que hacer algo por su país: “Cuando veo estas realidades siento que no me puedo quedar de brazos cruzados”, sostiene. Lo mismo le pasa a Camila Onfray de 22 años, estudiante de geografía de la UAH”: “Espero muchas cosas, primero cumplir el objetivo de ayudar  a que la comunidad haitiana abra su círculo porque se juntan entre ellos, y eso los limita. Deben expandirse y aprender español les ayudará en eso”, comenta.

Ser voluntario para estos jóvenes es primordial para la proyección de su carrera, porque ganan en habilidades blandas, en manejo de frustraciones y en las relaciones interpersonales. Colomba Morales de 20 años, estudia arqueología UAH y es de las pocas que nunca se ha relacionado con los migrantes de Haití, junto a su compañero Esteban Cortés de 21 años inicia este curso porque es una gran oportunidad de ayudar de manera práctica.

Ser un mediador de las diversas culturas y de los países es otro  de los principios que mueve a estos chicos. Ignacio Manzur de 23 años estudia Administración Pública en la UAH, “la primera clase vamos a apoyarnos con gestos y aplicar metodología más participativa para empezar”, dice. Según Fabian Leiva, de 24 años, que estudia administración pública en la UAH, un voluntario debe tener como habilidad la fácil socialización, generar un ambiente de confianza, facilitar las relaciones. “Para mí es fácil enseñar y lo más difícil es romper el hielo”, comenta.

En el proyecto Zanmi, español para adultas/os haitianas/os, buscamos que los y las estudiantes interesados/as en ser profesores/as de español tengan conciencia de que la construcción de la vida social es responsabilidad de todas y todos, y por tanto, participar del proyecto, es un compromiso con la dignidad de las personas, por el reconocimiento de la igualdad en la diversidad y con la justicia.

La o el estudiante  que es parte del proyecto debe creer que cada persona tiene el derecho a vivir bien en el lugar en que desee o decida vivir, y que esa calidad de vida, la debe garantizar no sólo el Estado, sino la sociedad en su conjunto, y las y los estudiantes universitarias/os tienen un rol protagónico en la vida de la sociedad chilena.

El programa Zanmi, que es un proyecto impulsado por el área social del Centro Universitario Ignaciano busca apoyar la integración cultural de las comunidades haitianas que viven en la comuna de Estación Central, particularmente en la enseñanza del idioma español. Para esto se han ido desarrollando diferentes áreas de especialización, como por ejemplo, ayuda de lectoescritura para adultos, niños, niñas y jóvenes que requieran aprender el idioma de nuestro país (español) y eucaristías en creole (lengua nativa haitiana).

Si quieres sumarte, dentro del Proyecto Zanmi hay distintas iniciativas: Curso de Español para Ciudadanos Haitianos, Acompañamiento escolar para Niños, niñas y adolescentes hijos de padres migrantes. Comunícate con nosotros al +562 692 07333 o escríbenos al cuignaciano@uahurtado.cl