“Detrás de la puerta”, la obra que denuncia la violencia en el pololeo. – CUI – Centro Ignaciano Universitario

“Detrás de la puerta”, la obra que denuncia la violencia en el pololeo.

By 9 Agosto, 2018General

Vulnerabilidad, machismo y cotidianeidad. Treinta y dos adolescentes en su mayoría chilenos, y algunos venezolanos subieron a escena a mostrar cómo enfrentan la violencia psicológica y física en el pololeo. Realidad de la que han sido testigos y víctimas. Una producción del Centro Universitario Ignaciano de la Universidad Alberto Hurtado. Dirige Rubén Morgado.

Por Carmen Sepúlveda

¿Qué pasa cuando en el pololeo los jóvenes se tratan mal? ¿Qué siente el hombre? ¿Qué hace la mujer? ¿Los amigos intervienen?  Y en la escuela ¿Los profesores saben?

Violencia en el pololeo es el tema de la obra “Detrás de la puerta”, producida por el Centro Universitario Ignaciano que nació de un campamento realizado en el Colegio San Ignacio de El Bosque donde participaron 32 adolescentes de los colegios José Antonio Lecaros, San Alberto, el Servicio Jesuita de Migrantes, Parroquia Jesús Obrero, más alumnos de la Universidad Alberto Hurtado. Juntos quisieron visibilizar un drama a la que están expuestos por ser menores de edad, por no contar lo que les pasa y que los entrampa en un espiral sin salida. En escena recrearon experiencias vividas por ellos y sus pares.

“El tema nos interesa porque son las primeras relaciones amorosas que pueden nos marcan para el resto de la vida,  es difícil porque  donde debería haber amor, hay rabia, maltrato, descalificaciones, machismo, y la posibilidad real de un femicidio”, cuenta el elenco.

Las productoras, Ghyan Montolivo y Javiera Contreras, alumnas de cuarto año de Pedagogía en Lenguaje de la Universidad Alberto Hurtado, cuentan que la preparación de este grupo fue corta, pero intensa. Se planificó un cronograma de actividades con los tiempos precisos, porque en una semana completa los jóvenes debían preparar la obra, escribir el guión y ensayar. Mientras tanto participaban de un seminario de género, otro de teatro y después fueron a ver la obra “Cuerpos que hablan”, que profundiza en las demandas que este año instaló el movimiento feminista chileno en torno a la educación no sexista y el fin del acoso al interior de los espacios educativos.

“Para nosotras el machismo es un tema cercano que nos toca como mujeres, por lo mismo pudimos investigar y armar la obra no sólo mostrando la violencia sino que enfrentándola desde la solidaridad y la empatía”, dice Ghyan Montolivo.

“A los jóvenes les presentamos un texto de cien palabras, armamos círculos de conversación de mujeres y de ahí salió la obra que tiene tres actos, dura 45 minutos y son distintas parejas que muestran sus problemas. Lo interesante es que demmostraron cómo salir de ahí, porque el aislamiento es parte de las relaciones tóxicas y para no quedarnos en eso, el apoyo y la amistad son necesarios para escapar de ese círculo tan negativo”, dice Javiera Contreras.

El director de la obra Rubén Morgado, también director del Centro  Universitario Ignaciano, cuenta que después del campamento el elenco no se volvió a reunir hasta el estreno de la obra.  “Como son de distintos lugares era muy difícil juntarlos, pero aquí están entregando un llamado de atención. En cuanto al mensaje me quedo con la frase final de la obra que dice: “tenemos que hablar”. Ese mensaje es clave para entender que el silencio violenta más, y se quiebra cuando se comunica”, comenta.

Para Víctor López, a cargo del diseño y dirección de actores, trabajar con un equipo amateur tuvo desafíos importantes, más cuando el proceso es en tan poco tiempo: “Nunca había trabajado con no actores en una dinámica de aprendizaje rápido. En una semana tuvimos que montar y nos dimos cuenta que en este grupo hay harto potencial esencial del ser humano y nos agarramos de eso para proponer un  montaje novedoso. Partí de la base que el tema era la mujer violentada por un ente masculino, y desde ahí definí los colores negro y rojo para los paneles, más un trabajo audiovisual que mostró la caída de gotas también rojas. El negro es lo que está en crisis, que es lo masculino, estamos disociados, pero nos complementamos”, dice.

Seguir direcciones precisas, memorizar textos, desplazarse en un escenario, manejar la voz y el cuerpo fue toda una tarea que tuvo Víctor López con los escolares y lo valora como un aprendizaje mutuo: “Nosotros aprendimos de ellos porque uno como director les exige a un equipo, pero estos jóvenes se instalan en el escenario desde su naturaleza, se mueven desde ese lugar y actúan. A minutos de estrenar, si contrarrestamos toda la parafernalia, nos quedamos con el potencial humano de los jóvenes y eso se celebra”, concluye.

Tamara Saavedra, interpretó a una de las mujeres maltratadas: “Es fuerte ver la violencia contra la mujer en un escenario, pero lo importantes es que la gente se quede pensando qué estamos haciendo mal y cómo cambiarlo. Para mí fue increíble desahogarme con lo que está pasando y sentirme segura en el escenario fue bacán”, comenta.

Cristian Quiroga, participó por segundo año en el campamento. Para él esta obra demuestra la complejidad de las relaciones: “Muchas familias viven la realidad del machismo, muchos hombres creen que la mujer debe estar en la casa y lo que queremos como generación es que disminuya esta forma de pensar en nuestro país”, sentencia.

El estreno de “Detrás de la puerta”, se realizó en el Aula Magna de la Universidad Alberto Hurtado, hasta donde llegaron familiares, profesores y representantes de las instituciones de los colegios, parroquias y universidades que participaron. Hasta ahora no hay en calendario la posibilidad de repetirla, pero lo importante luego de bajar el telón, es que el mensaje circule y tenga vida propia. Como dijo el director Rubén Morgado: “El silencio violenta más, y se quiebra cuando se comunica”.