Rostros Zanmi: Fiorella Villanueva: “Los niños cuando aprenden el idioma ganan en confianza, no les da miedo ser creativos” – CUI – Centro Ignaciano Universitario

Rostros Zanmi: Fiorella Villanueva: “Los niños cuando aprenden el idioma ganan en confianza, no les da miedo ser creativos”

By 13 Julio, 2018General

Fiorella Villanueva, nutricionista y voluntaria Zanmi:

“Los niños cuando aprenden el idioma ganan en confianza, no les da miedo ser creativos”

Parte de la historia de Fiorella Villanueva, 33, es que su familia emigró desde Perú a Chile hace 29 años. Desde esta experiencia, puede decir que los migrantes son más que una piel de color diferente o personas que hablan distinto. Aquí la nutricionista de la Universidad de Valparaíso describe que el amor es el valor fundamental para ser voluntaria en el programa Zanmi de la Universidad Alberto Hurtado.

Por Carmen Sepúlveda

“Mis padres fueron migrantes, y siempre tuvieron una mano amiga en quien apoyarse, porque todo es más reconfortante cuando alguien empatiza con tu realidad, sin juzgarte”. Así Fioriella Villanueva, 33 años, nutricionista de la Universidad de Playa Ancha de Valparaíso cuenta la razón para participar de dos voluntariados sociales, uno de ellos es el programa Zanmi de la Universidad Alberto Hurtado donde llegó gracias a la información que le entregó un amigo jesuita. Una vez en las oficinas del Centro Universitario Ignaciano (CUI) se entrevistó con el director Rubén Morgado y la coordinadora Andrea Espinoza. Desde ese minuto apoya en los talleres educativos de los días sábado en Estación Central y en las clases de español para los niños y niñas hijos/as de haitianos. “Parte de mi vida la he dedicado a ser voluntaria, y siempre es un aprendizaje nuevo y enriquecedor. Zanmi sin duda ha sido todo un desafío porque pasas a enriquecer la vida de los niños”, sostiene.

Según ella, los avances en el aprendizaje del español con los niños ha sido más rápido que en los adultos, y eso es “notorio desde el primer día”, pero lo más relevante es la postura que ganan. La timidez es parte de una defensa de sentirse diferente en tierra desconocida, eso les pasa a los más pequeños que llegan calladitos y con suerte esbozan una sonrisa, pero al pasar los meses terminan sonriendo sin miedo. “Los niños cuaando aprenden el idioma ganan en confianza, tienen más personalidad, no les da miedo ser creativos ni espontáneos, tienen mayor manejo, mejoran la dicción, suben las notas en el colegio, pero sobre todo tienen seguridad para enfrentar el día a día.

Para mí es una oportunidad maravillosa que sólo ha significado felicidad, me emociona pensar que en todo este tiempo se ha generado un lazo de amistad y cariño, no sólo con los niños, sino también con la comunidad migrante que día a día trabaja por estar mejor”, concluye.

Según el Ministerio de Educación hay 44.379 estudiantes extranjeros inscritos en la educación municipal del sistema escolar chileno, lo que refleja un aumento del 137% respecto del 2015 cuando la cifra era 18700. En el caso, por ejemplo, del colegio San Alberto de Estación Central, la cifra de migrantes se duplicó en un año, siendo los haitianos el 55% de ellos.