Voluntarios UAH en Trabajos de Invierno de TECHO-Chile: Levantaron dos casas en Cauquenes”. – CUI – Centro Ignaciano Universitario

Voluntarios UAH en Trabajos de Invierno de TECHO-Chile: Levantaron dos casas en Cauquenes”.

By 17 Agosto, 2018General

Entre martillos, chuzos y una profunda amistad se construyeron 600 casas en todo el país en sectores vulnerables. Parte de este equipo fue integrado por alumnos de la Universidad Alberto Hurtado. Aquí cuentan parte de lo que se vivió en los Trabajos de Invierno 2018.

Por Carmen Sepúlveda

 

“Los voluntarios complementan lo que aprenden en la Universidad con lo que les enseña la gente de los campamentos”. Estas palabras del sacerdote Jesuita Felipe Berríos, fundador de Techo-Chile es tan cierta que todos los años los trabajos de invierno hacen sentido a los jóvenes que se inscriben. Porque más allá de ponerle un techo a la pobreza, lo que importa es la visión que gana ese futuro profesional que sale de su casa a compartir con comunidades de diferentes lugares de Chile y en especial con población adulta mayor, absolutamente, desprovista de familiares y condiciones mínimas de abrigo.

Este año fue Cauquenes el lugar donde arribaron los hurtadianos: Ignacia Maraboli y Cristopher Riquelme, estudiantes de la carrera de Ingeniería Comercial de la UAH. Ambos construyeron una casa transitoria a grupos sociales vulnerables de esta zona de la región del Maule. Era la primera vez que participaban. También la primera vez que manejaban herramientas y nociones de construcción.

A Ignacia le tocó una familia de tres personas y el dueño de casa había tenido un accidente vascular. A Cristopher le tocó don Juan, un adulto mayor que vivía solo en condiciones de pobreza extrema. Ambas familias estaban esperanzadas por  la casa que levantarían las cuadrillas.

La rutina que vivieron era levantare a las 8 de la mañana en un colegio que servía como refugio. Se alimentaban en el lugar de la construcción, porque uno de los compromisos de la familia era prepararles el almuerzo. Los jóvenes trabajaban hasta las 8 de la noche, levantando paneles en medio del frío y la lluvia.

Para Ignacia la experiencia fue gratificante porque nunca antes había trabajado construyendo una casa. “Uno aprende primero que existen realidades muy distintas, mucha pobreza, y nosotros viviendo en Santiago no tenemos conocimiento previos de construcción, yo nunca había tomado un chuzo. Cuando llegué pensé que sería difícil no poder ducharme, pero cuando conocí a mi familia y supe las condiciones de vida que tenían, y la confianza que nos dieron pensé que la ducha era un tema menor y el pelo pasó a segundo plano frente a lo que podíamos ayudar”, comenta.

Para Cristopher este voluntariado fue muy grato en términos de amistad: “Uno no se imagina lo que pasa. Me tocó en Cauquenes conocer a don Juan, una persona adulta mayor que vivía solo en condiciones de pobreza extrema, era separado, vivía en una casa de tierra en un lugar tan frío que la ropa recién lavada se congelaba. Don Juan tenía hijos que lo fueron a ver y ellos colaboraron en la construcción. En la mañana nos recibía con desayuno caliente y eso era un gesto humano tremendo”.

-Ignacia: ¿Qué fue lo más difícil?

– Nosotros terminamos súper tarde la casa, necesitamos apoyo porque además nos llovió. Pero quedó firme. Me costó separarme porque en el último día, aunque sean pocos días, se generan lazos. Cuando llegué el día uno dije ¿qué voy a hacer si el clavo me quedó chueco? 0 ¿qué aporte soy yo en este lugar? Pero una vez estando ahí, dije: “si llegué hasta acá tengo que hacer algo útil. Querer es poder, y vi una manguera para nivelar y no tenía idea para qué era ni cómo se hacía, y lo logré.

– Cristopher ¿Y para ti que significó esta forma de ayudar?-

– Nosotros terminamos la casa un día antes porque los hijos de don Juan nos ayudaron. Lo que me costó fue la separación con las personas, con los niños de la comunidad, fue difícil. El cariño, el poder conversar y compartir fue muy bonito porque llegábamos en la mañana y nos esperaban con un cafecito y un pan calentito tomábamos desayunos juntos,  eso era rico porque  aquí en mi casa en Santiago vivo solo. Cuando terminamos la casa hicimos un fogón afuera, y hacía tanto frío que nos metimos adentro y nos dimos cuenta que estaba calentita, y dijimos: “hicimos bien la pega, porque está acogedor”.

Los trabajos de invierno son convocados por Techo-Chile en conjunto con el Centro Universitario Ignaciano. Este año, los Trabajos de Invierno movilizaron a más de 600 voluntarios durante 10 días en las regiones de Antofagasta, O’Higgins y del Maule, donde construyeron viviendas transitorias, sedes sociales, áreas verdes, entre otros. En la región del Maule, construyeron 23 viviendas en Cauquenes, Empedrado, San Clemente y Yerbas Buenas.